🧇 Pasta matta crujiente al pimentón
🥗 Régimen alimentario
Pasta matta sin huevo extra-crujiente al pimentón, con mezcla de sémola integral y harina tipo 2 y aceite de oliva abundante. Base ideal para rústicos, galletas saladas y láminas.

Pasta matta crujiente al pimentón
Establece la cantidad de ingredientes que quieres usar con una de las dos opciones de abajo:
Cantidad
Sémola integral de trigo duro (remolida) (mín g, máx g):
g
1. Ingredientes
Masa
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Sémola integral de trigo duro (remolida) | 150 g |
| Harina tipo 2 (semi-integral, molida a piedra) | 150 g |
| Agua (a temperatura ambiente) | 150 g |
| Aceite de oliva | 60 g |
| Pimentón ahumado | 10 g |
| Sal fina | 6 g |

2. Elaboración
- Opcional: Infusionar el pimentón.
- Calentar los 60 g aceite de oliva a fuego bajo hasta que estén apenas tibios (no debe freír). Retirar del fuego, incorporar los 10 g pimentón ahumado y remover 30-60 segundos: el aceite toma color y se vuelve aromático. Dejar entibiar. Este paso extrae el color y el aroma del pimentón sin quemarlo.
- Amasar.
- En un bol unir la 150 g sémola integral y la 150 g harina tipo 2 con los 6 g sal fina (y los 10 g pimentón ahumado, si no se ha hecho el paso de la infusión). Añadir el 150 g agua a temperatura ambiente y el 60 g aceite de oliva (el aceite al pimentón, si se ha infusionado), poco a poco mientras se amasa. La cantidad de agua es fija (50% del peso de las harinas). Parar cuando la masa se una en una bola firme y no pegajosa. La pasta matta es una masa seca, no debe quedar blanda ni húmeda. Es normal que quede áspera, como en la foto, se relaja tras el reposo en la nevera.
- Cubrir en un recipiente hermético y dejar reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente (cuanto más repose, mejor; incluso se puede refrigerar para el día siguiente): el reposo hidrata bien la sémola y hace la masa más elástica y fácil de estirar sin romperse. Si de verdad quieres hacer un trabajo impecable, cubre con film a contacto para limitar al máximo la evaporación y la formación de la costrita superficial. Lo considero un paso opcional, además de un desperdicio de plástico, porque de todos modos luego hay que volver a amasarla para hacer las bolitas, así que una eventual costrita superficial la corregimos con ese reamasado.
- Estirar.
- Dividir la masa en tantos trozos como se quiera: cuanto más pequeña sea la porción, más tartaletas saladas se obtienen, en lugar de una única tarta salada de bandeja. Recomiendo no menos de 80 g por trozo (a menos que se quieran raviolis). Estirar cada trozo sobre una superficie ligeramente enharinada con sémola, lo más fino posible (1-2 mm para un resultado tipo galleta). Estirar en dos fases, una primera pasada, un breve reposo, luego la segunda, ayuda a que la sémola no rompa la lámina.
- La pasta matta está lista: ahora puedes usarla para hacer pastelitos salados, como los pastelitos salados de parmesano y espinacas o los pastelitos salados de tomates secos y pimentón, o preparar galletas saladas/schiacciata, continuando con la receta de abajo. En cualquier caso es un uso no ideal: si quieres una schiacciata te recomiendo la receta de la schiacciata de verduras.
- Hornear.
- Precalentar el horno a 200 °C estático. Pasar las láminas a una bandeja con papel de horno, pincharlas por todas partes con un tenedor (evita las burbujas y las mantiene planas y crujientes). Una pizca de sal por encima es opcional.
- Hornear 15-18 minutos hasta dorado uniforme y bordes crujientes. Las láminas más gruesas necesitan unos minutos más. Vigilar los últimos minutos: al ser fina y rica en aceite, pasa de dorada a demasiado oscura enseguida.
- Sacar del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla: la pasta matta se vuelve crujiente al enfriarse, no recién salida del horno.
3. Conservación
Dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de conservar: si se cierra en caliente, el vapor la ablanda y pierde su textura crujiente.
- Ambiente: 1-2 semanas en recipiente hermético. Al ser una masa seca, se conserva bien. Si se ablanda con la humedad, volver a pasarla por el horno 3-4 minutos a 160 °C y dejar enfriar.
- Congelador: conservar la masa cruda (sin cocer) envuelta en film hasta 1 mes; descongelar en la nevera antes de estirar. La lámina ya cocida no se congela: perdería lo crujiente.
4. Notas técnicas
- Por qué la sémola integral remolida: es el motor de lo crujiente. La sémola de trigo duro tiene un almidón que retrograda más (forma geles más firmes y rígidos en frío) y un gluten "corto y rígido" que da cuerpo y estructura en lugar de elasticidad. Su molienda algo más gruesa añade más textura. Es la base clásica de productos crujientes y quebradizos como grissini rústicos y cortezas doradas.
- Por qué la harina tipo 2: aporta el sabor. La tipo 2 (semi-integral de trigo blando) conserva parte del salvado y el germen, así que da el sabor rústico y ligeramente tostado del integral y un color ámbar, manteniéndose mucho más manejable que la harina integral entera. Es el contrapeso de la sémola: sabor y manejabilidad, mientras la sémola aporta lo crujiente y el cuerpo.
- Por qué el 20% de aceite de oliva: es más de lo habitual (las pasta matta base rondan el 7-10%) y es justo lo que hace la masa más crujiente. La grasa envuelve las partículas de harina antes de la hidratación y limita el desarrollo del gluten (efecto "shortening"): la masa se vuelve "corta" y quebradiza en lugar de elástica y gomosa. Además, a diferencia de la mantequilla (alrededor del 20% de agua), el aceite de oliva no aporta agua, así que la masa queda más seca y se hornea más crujiente. Sí, he probado varias veces a poner menos aceite, por ejemplo 40 g en lugar de 60 g, y el resultado es igualmente estupendo.
- Por qué infusionar el pimentón: los pigmentos (carotenoides) y los aromas del pimentón son liposolubles, por lo que se desarrollan mucho mejor disueltos en aceite tibio que en seco. Infusionar en aceite apenas caliente (30-60 s, nunca en sartén ardiente) da un sabor de fondo cálido y envolvente sin riesgo de quemado. El pimentón se quema y amarga por encima de unos 160-190 °C en seco: por eso va dentro de la masa y no espolvoreado por encima, donde se quemaría al hornear.
- Más fina = más crujiente: el grosor es el factor decisivo. A 1-2 mm el resultado es tipo galleta; más gruesa se mantiene crujiente por fuera con un centro algo más tenaz. Pincharla densamente con el tenedor la mantiene plana y evita las burbujas.
5. Fuentes
- GialloZafferano: pasta matta base, "cuanto más fina, más crujiente"
- La Cucina Italiana: versión quebradiza con aceite abundante
- Sale&Pepe: reposo y estirado fino para no romperse
- Foods 2022 (aceite EVO en galletas): efecto shortening, el aceite líquido queda más crujiente que la grasa sólida
- Gels 2025, derivados del trigo duro: la sémola muestra mayor retrogradación y geles más firmes
- The Perfect Loaf: sémola y corteza crujiente
- Molini Spigadoro: harina tipo 2 para galletas saladas y grissini de sabor rústico